Cruel, despiadado e inevitable… su sino.

Llovía. La noche se cerraba en torno a sus ojos de manera abrumadora, asfixiando la visión y los reflejos de Altrae. La oscuridad, acompañada del infinito goteo, envolvía el mundo en una frescura más propia de un invierno desolador que del caluroso verano en el que se encontraban.

Sentía que su estómago reclamaba atención a cada minuto, cuidados indispensables que hasta entonces le había sido imposible suministrarle. Era tarde ya y ni un alma respiraba en aquel camino, largo y sinuoso. Subiendo una pendiente, giró un recodo y encontró ante sí más camino por recorrer, que parecía no tener fin. Su capa y su sombrero, empapados, hacían pensar a Altrae que debía encontrar pronto un sitio donde guarecerse, o de lo contrario el frío y el agua le harían enfermar.

El miedo nublaba sus pensamientos al sentir que se le escapaba la vida en aquel lugar, lejos de cualquier ser vivo, y le hacía pensar en su existencia y en la posibilidad de su fin. Pensaba en el destino y en como había guardado para él un desarrollo homogéneo: siempre lejos del calor, de la vida. Tenía miedo de morir sin haber podido derrotar a su destino, lo que habría de significar que nunca llegaría a cumplir aquello que había prometido: proteger a aquellos que le habían sido encomendados.

Negó para si mismo y avanzó con paso inseguro, hundiendo los pies en el barro arcilloso que se había formado con el aguacero, con la única ayuda de una vara de roble que había arrancado del árbol original. Un metro, dos, aquello parecía interminable, pensó, deseando morir cada vez que un escalofrío le recorría la espalda.

Entonces fue cuando cayó. Girando el cuerpo, impotente, amortiguó el golpe con su espalda, y salpicando barro por doquier se encontró de bruces contra un mar de nubes negras, ante las que sonrío con ironía. ¿Será necesario mirar al cielo antes de ir al infierno, pensó? ¿Es éste mi castigo, observar como el paraiso se tiñe azabache y me rechaza?

Bien, si así es, seguiré la norma que ha predominado en mi vida y huiré.

Cerró los ojos, y esperó.

… mientras los entes del mismo obviaban su existencia.

No podía avanzar ni un palmo más.

El ascenso por la cara norte de la montaña estaba resultando extenuante para sus músculos, que habían iniciado la jornada llenos de energía pero que, en ese momento y tras más de cinco horas de marcha y escalada, estaban llegando a los límites que su cuerpo le permitía. Sentía su ser cercano al desfallecimiento, por lo que comenzaba a asimilar la posibilidad de resbalar y caer desde el precipicio.

No era un buen momento para tener pensamientos acerca de morir en un sendero alejado de cualquier forma de vida que no quisiera actuar como un depredador para con él por lo que, haciendo un esfuerzo sobrehumano y sintiendo como su piel ardía al apoyar las manos en la piedra desnuda, se izó con la escasa fuerza que sus brazos le proporcionaban y aseguró sus pies en las rocas que sobresalían de la maciza pared.

Su ciclópeo enemigo no se daba por vencido, irguiéndose frente a él de manera imponente y dominando todo el territorio desde la altura que sus rocosas piernas le conferían. Lo que este gigante de piedra desconocía es que se enfrentaba al más primitivo de los impulsos humanos, capaz de convertir a un hombre común en una bestia enbravecida, implacable y tenaz: el deseo de conocer el porqué de nuestra existencia.

Asiendo este ímpetu con ambas manos, aferrándose a una vida que bien podía escapársele en cualquier momento, levantó la cabeza y decidió sobrevivir para ver la luz del Sol un día más.

No podía avanzar ni un palmo más, pero avanzó.

… regía el mundo con fría meticulosidad…

El sol se encontraba muy bajo ya en el horizonte. Los animales presentes en el adusto bosque habían pasado las horas de luz buscando cobijo allí donde pudieran garantizarse una sombra, temiendo salir de sus escondrijos ahora que se acercaba la oscuridad; los árboles, por su parte, se mecían al ritmo que la asfixiante brisa marcaba: un clima disonante con respecto a la época del año en que se encontraban presagiaba una noche como no se recordaba otra.

Altrae miro en derredor preguntándose si podría existir algún depósito o surtidor natural de agua en la zona. Tras unos instantes de laboriosa búsqueda durante los cuales anduvo visitando los lugares donde sus oídos le indicaban que existía un curso de agua, se dió por vencido y comenzó a desatar su hatillo buscando el pellejo de vino que había sustraído de las cocinas poco antes de partir. No sobreviviría mucho con la cantidad de comida de la que disponía, se dijo, por lo que pronto tendría que cazar o robar y, como pesarosamente recordaba, se hallaba apartado de cualquier ciudad o pueblo importante.

Pensativo, se apoyó en un árbol que parecía a punto de desplomarse encarado hacia las montañas. Comenzaba a sentir el aliento del descanso en la piel cuando comprendió que desde lo alto de los montes podría contar con una mejor visión de los parajes que le rodeaban. Subiría hasta allí, pensó, decidiendo entonces que haría en siguiente término.

Pudo descansar, por fin, más no de manera tranquila. Sueños de muerte y venganza poblaron su psique; traición y confusión plasmadas en rostros desconocidos que le rodeaban y zarandeaban. Huyó de los alaridos que le perseguían internándose en bosques de una negrura tal que no alcanzaba a vislumbrar lo que se encontraba a sus pies; gritó, más nadie le auxilió; corrió, pero no lo suficiente.

Cuando despertó empapado en sudor no pudo más que maldecir el calor reinante. Sobresaltado, observó con detenimiento la oscuridad que le rodeaba, impregnada de motas luminosas de un sol en nacimiento, buscando formas furtivas: solo estaban su cuchillo y él, a cual más deprorable.

Creíase olvidado, más desde la sombra…

Altrae miró al cielo y no vió nada. Vagas sombras recorrían sus ojos cegados por el sol dando pistas sobre su verdadera naturaleza al acompañar sus vuelos de suaves trinos. El mundo que le rodeaba era muy distinto a como lo recordaba, tras años encerrado entre los gruesos muros del castillo. Los tonos verdes y dorados del follaje arbóreo embotaban su cerebro, suscitando en él sensaciones cercanas a la belleza y el asombro que nunca antes había sentido; el marrón de los troncos de los árboles, adornado con níveas pinceladas de musgo antiguo, le hacía imaginarse frente a millares de hombres salidos de los más grotescos sueños que jamás pudiere haber tenido.

Su señor había muerto. No había sido generoso ni compasivo, mucho menos paternal, habiendo actuado rara vez como si le hubiera visto siquiera, más había matado por él. Una muerte cruel y despiadada, como la que solo un hombre de su calaña podría llevar a cabo, que ahora le acosaba y atormentaba. Había matado y no sabía bien por que motivo. Extrañado por la impunidad de sus actos, no podía sino recordar la garganta de aquel hombre seccionada por su romo cuchillo, el cual había penetrado la carne de un modo muy poco profesional, cuando se le informó de que podía marchar a donde quisiera.

Altrae se frotó los ojos empapados en lágrimas y en sudor preguntándose si marchaba por bravo o por vil y, tras echar un vistazo atrás y convencerse de que nada así volvería a ocurrir, sintiéndose libre pero atado para siempre al yugo de la culpa, comenzó a caminar.

Esto parece Almería.

Bueno, ante la evidente escasez de información reinante por estos lares, me dispongo a hacer una mierda de actualización, así por rellenar.

Un amigo ha estado toqueteando las imágenes de las protas con el Photoshop, obteniendo diversos resultados en los tonos de pieles, vestidos y ojos.

Subo las que más nos han impactado, esperando participación por vuestra parte para decidir los colores definitivos.

Oumine (1,2,3 y 4) y Nehil (1,2,3,4 y 5).

Aunque suene imperativo, apreciaría que ambas imágenes fuesen usadas para basar el diseño de los sprites de las dos protagonistas (dicho de manera irrevocable xD si si, que me gustan es algo innegable y, aunque suene jodidamente egoísta, os prometo que yo SINCERAMENTE veo a las dos protagonistas con ese diseño). El protagonista es jodidamente perfecto tal y como lo ha diseñado RJ.

Os quiere,

Asty xD.

I’m loving it

Concept Art de Nehil y Oumine por parte de Dimitri (EOLiano de pro)

Las imágenes han sido “un poco” mal retocadas por mi (esas auras blancas…)
Keep tuned.

Primeros bocetos de Nehil

Ilustración

Hoy he pasado el dibujo a limpio, luego lo escanearé para darle color y demás. A la espera de las instrucciones para el escenario que me tienen que enviar y empezar con el escenario de la demostración.

Tronius pasó por aquí

Aquí teneis a Nehil en Lineart, ahora me faltará pintar y demás.

Nehil

12 Marzo 2008

Ilustración

Bueno hoy me ha gustado más el dibujo de la prota 2, más proporcionado que ayer. He tenido que usar un modelo para no perder las proporciones, hace mucho que no me ponía en serio a dibujar y había perdido esa costumbre. Lo escanearé durante el día e intentaré dejarlo bien para colgarlo aquí. Para ser una primera aproximación no está mal, a ver si conseguimos que tenga una personalidad muy acorde con su diseño.
Tronius pasó por aquí

Aquí está mi dibujo sin mejorar con photoshop, a ver si tengo algún rato para mejorarlo e intentar darle color.

Todos actualizamos…

He pensado que estaría bien que pusieramos de título la fecha en la que escribimos, y que si alguien va a actualizar ese mismo día que lo que haga sea editar el mensaje y escribir encima del anterior mensaje. Así podríamos ver la evolución día a día. ¿Qué os parece?

Lo que iba a escribir hoy es que he decidido levantarme pronto durante la semana para tener un rato libre y dibujar. Esta mañana me he dedicado a dibujar a la chica 2 espero actualizar más tarde con el dibujo. Esto de madrugar para dibujar va muy bien, me siento totalmente despejado.

Tronius pasó por aquí

… al paso del tiempo.

月曜日。

Ayer estuve pensando posibles puzzles para la demo… ninguno me convence, para que negarlo. Tienen que ser atractivos, con una dificultad ajustada y se tienen que adaptar al contexto… ya veré que sale.

Poco más que contar hoy.

バイバイ!